Contundente fue la patada que le apliqué a su sucio y peludo culo hippie y sumergido en un mar de nervios, comencé a fumar el cigarrillo que había dejado a medias el hijo de puta del albañil.
De repente me sentí muy calmado, alegre, sensitivo y muy cerca del techo, donde primero tenía el revoque fino y encima el revoque grueso.
Después de eso toda mi óptica cambió y hoy tengo la casa más alternativa de la ciudad y alrededores, donde a diario nos juntamos a jugar a la Play y a fumar cigarrillos, con mi gran amigo, el albañil hippie.
#NoSubasEsoHDP #AunqueUstedNoLoCrea #ElHiguaínDeLaConstrucción
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